lunes, 28 de septiembre de 2020
Lectio Divina 28 de Sept
ARMÉMONOS CON LAS ARMAS DE LA JUSTICIA
No es por propia iniciativa mía, hermanos, que os escribo estas cosas referentes a la justicia, sino que lo hago porque vosotros mismos me habéis incitado a ello.
Porque ni yo ni persona alguna semejante a mí puede competir con la sabiduría del bienaventurado y glorioso apóstol Pablo, el cual, viviendo entre vosotros y hablando cara a cara con los hombres que vivían en aquel entonces en vuestra Iglesia, enseñó con exactitud y con fuerza la palabra de verdad, y después de su partida os escribió una carta, que si estudiáis con atención os edificará en aquella fe, madre de todos nosotros, que va seguida de la esperanza y precedida del amor a Dios, a Cristo y al prójimo. El que permanece en estas virtudes cumple los mandamientos de la justicia, porque quien posee la caridad está muy lejos de todo pecado.
La raíz de todos los males es el afán del dinero. Sabiendo, pues, que nada trajimos al mundo, de modo que nada podemos llevarnos de él, armémonos con las armas de la justicia e instruyámonos primero a nosotros mismos a caminar según los mandamientos del Señor. Enseñad también a vuestras esposas a caminar en la fe que les fue dada, en la caridad y en la castidad; que aprendan a ser fieles y cariñosas con sus maridos, a amar castamente a todos y a educar a sus hijos en el temor de Dios. Que las viudas sean prudentes en la fe del Señor y que oren sin cesar por todos, apartándose de toda calumnia, maledicencia, falso testimonio, amor al dinero, y alejándose de todo mal. Que piensen que ellas son como el altar de Dios y que el Señor lo escudriña todo, pues nada se le oculta de nuestros pensamientos ni de nuestros sentimientos ni de los secretos más íntimos de nuestro corazón.
Y ya que sabemos que de Dios no se ríe nadie, nuestro deber es caminar de una manera digna de sus mandamientos y de su voluntad. De una manera semejante, que los diáconos sean irreprochables ante la santidad de Dios, como ministros que son del Señor y de Cristo, no de los hombres: que no sean calumniadores ni dobles en sus palabras ni amantes del dinero, sino castos en todo, compasivos, caminando conforme a la verdad del Señor, que quiso ser el servidor de todos. Si le somos agradables en esta vida, recibiremos, como premio, la vida futura, tal como nos lo ha prometido el Señor al decirnos que nos resucitará de entre los muertos y que, si nuestra conducta es digna de él y conservamos la fe, reinaremos también con él.
RESPONSORIO Flp 4, 8. 9
R. Tomad en consideración todo lo que es verdadero, noble, justo y amable, * tened en cuenta todo lo que es virtud y mérito.
V. Seguid practicando lo que habéis recibido y aprendido y el Dios de la paz estará con vosotros.
R. Tened en cuenta todo lo que es virtud y mérito.
ORACIÓN.
OREMOS,
Señor Dios, que manifiestas tu poder de una manera admirable sobre todo cuando perdonas y ejerces tu misericordia, infunde constantemente tu gracia en nosotros, para que, tendiendo hacia lo que nos prometes, consigamos los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén
domingo, 27 de septiembre de 2020
Lectio Divina 27 de Septiembre
ESTÁIS SALVADOS POR LA GRACIA
Policarpo y los presbíteros que están con él a la Iglesia de Dios que vive como forastera en Filipos: Que la misericordia y la paz de parte de Dios todopoderoso y de Jesucristo, nuestro salvador, os sean dadas con toda plenitud. Sobremanera me he alegrado con vosotros, en nuestro Señor Jesucristo, al enterarme de que recibisteis a quienes son imágenes vivientes de la verdadera caridad y de que asististeis, como era conveniente, a quienes estaban cargados de cadenas dignas de los santos, verdaderas diademas de quienes han sido escogidos por nuestro Dios y Señor. Me he alegrado también al ver cómo la raíz vigorosa de vuestra fe, celebrada desde tiempos antiguos, persevera hasta el día de hoy y produce abundantes frutos en nuestro Señor Jesucristo, quien, por nuestros pecados, quiso salir al encuentro de la muerte, y Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte. En él creéis ahora, aunque no lo veis, con un gozo inefable y radiante, gozo que muchos desean alcanzar, sabiendo como saben que estáis salvados por la gracia y no se debe a las obras, sino a la voluntad de Dios en Cristo Jesús.
Por eso, con ánimo dispuesto y vigilante, servid al Señor con temor y con verdad, abandonando la vana palabrería y los errores del vulgo y creyendo en aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos y lo glorificó, colocándolo a su derecha; a él le fueron sometidas todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, y a él obedecen todos cuantos tienen vida, pues él ha de venir como juez de vivos y muertos y Dios pedirá cuenta de su sangre a quienes no quieren creer en él.
Aquél que lo resucitó de entre los muertos nos resucitará también a nosotros si cumplimos su voluntad y caminamos según sus mandatos, amando lo que él amó y absteniéndonos de toda injusticia, de todo fraude, del amor al dinero, de la maldición y de los falsos testimonios, no devolviendo mal por mal, ni insulto por insulto, ni golpe por golpe, ni maldición por maldición, sino recordando más bien aquellas palabras del Señor que nos enseña: No juzguéis y no seréis juzgados, perdonad y seréis perdonados, compadeced y seréis compadecidos; con la medida con que midiereis a los demás se os medirá también a vosotros. Y: Dichosos los pobres y los que padecen persecución por razón del bien, porque de ellos es el reino de Dios.
RESPONSORIO 2Tm 1, 9; Sal 113 B, 1
R. Dios nos ha salvado y nos ha llamado con santa llamada, no según nuestras obras, sino según su propio propósito y su gracia, * que nos dio con Cristo Jesús antes de los tiempos eternos.
V. No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria; por tu bondad, por tu lealtad.
R. Que nos dio con Cristo Jesús antes de los tiempos eternos.
OREMOS,
Señor Dios, que manifiestas tu poder de una manera admirable sobre todo cuando perdonas y ejerces tu misericordia, infunde constantemente tu gracia en nosotros, para que, tendiendo hacia lo que nos prometes, consigamos los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén
viernes, 25 de septiembre de 2020
¿Quién soy yo para ti?
Eclesiastés 3, 1-11
Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar; tiempo de matar, tiempo de sanar; tiempo de derruir, tiempo de construir; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras, tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; tiempo de buscar, tiempo de perder; tiempo de guardar, tiempo de desechar; tiempo de rasgar, tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, tiempo de odiar; tiempo de guerra, tiempo de paz. ¿Qué saca el obrero de sus fatigas? Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres para afligirlos: todo lo hizo hermoso en su sazón y dio al hombre el mundo para que pensara; pero el hombre no abarca las obras que hizo Dios desde el principio hasta el fin.
Palabra de Dios
Salmo 143 " Bendito el Señor, mi Roca"
Lucas 9, 18-22
Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos contestaron: "Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas". El les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Pedro tomó la palabra y dijo: "El Mesías de Dios". El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar el tercer día".
Palabra del Señor
La lectura del Eclesiastés nos dice que hay tiempo para cada cosa. A pesar de que lo leemos y lo hemos escuchado varias veces no es tan sencillo descubrir la enseñanza que se esconde en cada cosa que dice la lectura. Nos dice que hay diferentes tiempos: llorar, reír, danzar, gemir, perder, guardar, rasgar, coser, callar, hablar... Pero más adelante nos dice "¿Qué provecho saca de su trabajo el que se esfuerza?" Si los tiempos se repiten, y todo llega y todo pasa, ¿qué sentido tiene esforzarse?
La primera enseñanza que nos trae la lectura es que el dueño del tiempo es Dios y Él es el Señor de la historia. La vida tiene sus subidas y sus bajadas, Dios mismo nos da ese abanico de posibilidades porque cuando estamos atravesando dificultades , esas mismas dificultades nos ayudan a fortalecernos como personas, a crecer en la fe porque nos abandonamos en las manos de Dios. Cuando estamos viviendo el tiempo de paz, en alegría y como que todo anda sobre ruedas, Dios nos da ese tiempo para que descansemos y tomemos fuerzas para más adelante. No te ha pasado eso? Cuando estábamos atravesando dificultades nos parecía que el tiempo era eterno, que por más que nos esforzamos seguimos estando en el mismo lugar. Caso contrario cuando estamos en los momentos gloriosos, de bonanza, de prosperidad; hasta no queremos que se nos acaben ese buen tiempo. Aprovecha el tiempo que estás viviendo porque cada tiempo tiene su gran aprendizaje.
La segunda enseñanza es que debemos aprender a leer los signos de los tiempos, esto es cuando Dios nos da la gracia para arrepentirnos por ejemplo, no desaproveches esta bendición, no lo pospongas, quizás no tengas tiempo luego en hacerlo. Si ahora estás bendecido porque gozas de salud, sirve a Él, desgasta tu vida por Él y para Él. Si estas joven enamorate de Cristo y deja que Él transforme tu vida, seguramente te evitarás muchos dolores de cabeza en tu vida. Si ahora gozas en abundancia de bienes materiales y espirituales, entonces comparte todo eso que el mismo Dios te ha dado y se bendicion para otros que lo necesitan.
La tercera enseñanza es que no tiene sentido esforzarse si estamos esperando reconocimiento y aplausos de los hombres. Te cansaras, porque el ser humano es cambiante. Hoy te aplauden, mañana no se acuerda de ti. Hoy te tienen en cuenta y mañana no. Hoy te sonríen y mañana no. Hoy eres parte de su grupo de amigos y mañana ya no lo eres. Cuando tu esfuerzo es para agradar a los hombres, te cansaras pero si tu esfuerzo lo haces para que el Reino de Dios crezca, Él mismo te dará las fuerzas para permanecer y seguir hasta la meta. Si lo haces para buscar la Gloria de Dios entonces encontrarás el verdadero significado de tu esfuerzo, y es que el mal se vence cuando dejamos que el bien avance, que el bien actúe.
En el evangelio Jesús nos hace esta pregunta ... .¿Quién soy yo para ti?
Esta respuesta no se da con los labios, porque con los labios es fácil de responder. Esta respuesta se debe dar con la vida. Esto es, dejo que Cristo viva y reine en mi? Los demás pueden ver a Cristo reinando en mi vida? Mis obras dejan ver el amor de Dios actuando sobre ellas?
Podemos conocer las lecturas bíblicas de memoria, hasta podemos ser personas de mucho ritualismo, de muchas devociones, pero aun no olemos a ovejas de Cristo. Oler a ovejas de Cristo es configurarnos como Cristo, es ser otro Cristo en esta tierra que lleva alegría, paz, amor, esperanza y que anuncia con su vida que seguimos a un Dios que está vivo. Es por eso que Jesús nos hace esta pregunta porque Él espera que sea respondida desde lo profundo y sincero de nuestro corazón. Jesus nos mostró con su vida que Él era el hijo de Dios. Jesus no solo lo profeso con sus labios sino que su vida coherente mostró lo que Él tenía en su corazón. Pidámosle al Señor que nos ayude a mostrar con nuestras obras en el Dios a quien creo y sigo. La mejor manera que puedo decir lo que significa Dios en mi corazón es cuando soy consecuente con mis actos.
¿Quién eres tu Jesus para mi? No solo quiero responder con mis labios sino con mi vida quién eres para mi, Tu Jesus. Dame la gracia de tener una vida coherente con lo que digo creer. Si digo que eres un Dios de vivos, entonces que lleve vida a donde vaya. Si digo que tu eres mi libertad, es porque Tu me has liberado de las cadenas que me esclavizaban. Si digo que tengo un Dios misericordioso es porque he experimentado tu misericordia. Quiero oler como oveja de Tu rebaño. quiero ser como Tu que mostraste con tu vida que eras el Hijo de Dios, de la misma manera quiero mostrar con mi vida que soy tu discípul@. Ayúdame a responderte lo que Tu eres para mi desde mi vida, desde mis actos; Que mi vida interpele a aquellos que no creen en ti como también a aquellos que tiene una relación lejana contigo. Yo quiero ser un verdadero testigo como hij@ de Dios. Amen.
DIos te bendiga
¡¡¡Alabado sea Jesucristo por siempre sea alabado!!!
--
† Que la paz y el Amor del Señor permanezca en tu corazón como en el mio...
Sandra Yudy Zapata Escudero
Encuentranos en : www.catolicosregina.com
Siguenos en facebook https://facebook.com/orandoyviviendo/
Lectio Divina Sept 25
TODOS LOS BUENOS PASTORES SON COMO LOS MIEMBROS DEL ÚNICO PASTOR
Cristo, pues, te apacienta con justicia, distinguiendo entre quienes son ovejas suyas y quienes no lo son. Mis ovejas -dice- me siguen, porque conocen mi voz.
Aquí, en estas palabras, me parece descubrir que todos los buenos pastores son como los miembros del único pastor. No es que falten buenos pastores, pero todos son como los miembros del único pastor. Si hubiera muchos pastores habría división, y, porque aquí se recomienda la unidad, se habla de un único pastor. Si se silencian los diversos pastores y se habla de un único pastor, no es porque el Señor no encontrara a quien encomendar el cuidado de sus ovejas, pues cuando encontró a Pedro las puso bajo su cuidado. Pero incluso en el mismo Pedro el Señor recomendó la unidad. Eran muchos los apóstoles, pero sólo a Pedro se le dice: Apacienta mis ovejas. Dios no quiera que falten nunca buenos pastores, Dios no quiera que lleguemos a vernos faltos de ellos; ojalá no deje el Señor de suscitarlos y consagrarlos.
Ciertamente que si existen buenas ovejas habrá también buenos pastores, pues de entre las buenas ovejas salen los buenos pastores. Pero hay que decir que todos los buenos pastores son, en realidad, como miembros del único pastor y forman una sola cosa con él. Cuando ellos apacientan es Cristo quien apacienta. Los amigos del esposo no pretenden hacer oír su propia voz, sino que se complacen en que se oiga la voz del esposo. Por esto, cuando ellos apacientan es el Señor quien apacienta; aquel Señor que puede decir por esta razón: «Yo mismo apaciento», porque la voz y la caridad de los pastores son la voz y la caridad del mismo Señor. Ésta es la razón por la que quiso que también Pedro, a quien encomendó sus propias ovejas como a un semejante, fuera una sola cosa con él: así pudo entregarle el cuidado de su propio rebaño, siendo Cristo la cabeza y Pedro como el símbolo de la Iglesia que es su cuerpo; de esta manera fueron dos en una sola carne, a semejanza de lo que son el esposo y la esposa.
Así pues, para poder encomendar a Pedro sus ovejas, sin que con ello pareciera que las ovejas quedaban encomendadas a otro pastor distinto de sí mismo, el Señor le pregunta: «Pedro, ¿me amas?» Él respondió: «Te amo.» Y le dice por segunda vez: «¿Me amas?» Y respondió: «Te amo.» Y le pregunta aun por tercera vez: «¿Me amas?» Y respondió: «Te amo.» Quería fortalecer el amor para forzar así la unidad. De este modo el que es único apacienta a través de muchos, y los que son muchos apacientan formando parte del que es único.
Por tanto, en realidad, puede decirse que al mismo tiempo se habla de muchos pastores y se afirma que hay un solo pastor. Que se gloríen, pues, los pastores de ser pastores, pero el que se gloría, que se gloríe en el Señor. Apacentar a Cristo, apacentar para Cristo, apacentar en Cristo significa, pues, no querer apacentarse a sí mismo, sino a Cristo solamente. No fue por falta de pastores -como anunció el profeta que ocurriría en futuros tiempos de desgracia- que el Señor dijo: Yo mismo apacentaré a mis ovejas, como si dijera: «No tengo a quien encomendarlas.» Porque, cuando todavía Pedro y los demás apóstoles vivían en este mundo, aquel que era el único pastor, en el que todos los otros pastores eran uno, dijo: Tengo otras ovejas que no son de este redil; es necesario que las recoja, para que se forme un solo rebaño y un solo pastor.
Que todos los pastores, pues, formen parte del único pastor y que a través de todos ellos resuene solamente la voz del único pastor; al oír esta voz las ovejas seguirán no a éste o aquél, sino a su único pastor. Que todos los pastores hagan, pues, resonar en él una única voz, que no dejen oír voces diversas. Os exhorto, hermanos, a que tengáis todos unión y concordia; no haya disensiones entre vosotros. Que las ovejas oigan siempre esta voz, limpia de toda disensión, purificada de toda herejía, y puedan, así, seguir a su propio pastor que les dice: Mis ovejas me siguen, porque conocen mi voz.
RESPONSORIO
R. No abandones, Señor, tu rebaño, * Buen Pastor, que velas constantemente.
V. Que tu amor vele siempre sobre nosotros, para que no se nos acerque el tentador astuto y hostil.
R. Buen Pastor, que velas constantemente.
ORACIÓN.
OREMOS,
Oh Dios, has hecho del amor a ti y a los hermanos la plenitud de la ley; concédenos cumplir tus mandamientos y llegar así a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén
jueves, 24 de septiembre de 2020
La verdadera sabiduría nos lleva a encontrarnos con el desengaño, Cristo que es la verdadera sabiduría es quien redefine nuestra vida y nos lleva a servirle sólo a Él.
Eclesiastés 1, 2-11
¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! ¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol? Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre está quieta.
Sale el sol, se pone el sol, jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir. Camina al sur, gira al norte, gira y gira y camina el viento.
Todos los ríos caminan al mar, y el mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan, desde allí vuelven a caminar.
Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír.
Lo que pasó, eso pasará; lo que sucedió, eso sucederá: nada hay nuevo bajo el sol.
Si de algo se dice: "Mira, esto es nuevo", ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros. Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.
Palabra de Dios
Salmo 89 " Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación"
Lucas 9, 7-9
En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía: "A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas? Y tenía ganas de verlo.
Palabra del Señor
Las preguntas de la existencia nos llevan a interiorizar, a meditar y porque no a ponernos en movimiento. Es el caso por ejemplo de San Agustín, quien desde el conocimiento desde la ciencia llegó al conocimiento de la verdad. La santa inquietud de su corazón lo puso en movimiento y es por eso que él dice “ Tarde te amé, oh hermosura tan antigua, tarde te amé y tú estabas dentro de mí y yo afuera y así por fuera te buscaba”.
Jesus nos cuestiona y nos quiere hacer pensar. El no quiere que seamos “ tontos”, que lo sigamos por temor, o sin hacer preguntas. Por eso Jesús nos hablaba en parábolas para hacernos pensar y algunas veces terminaba sus enseñanzas como "¡El que tenga oídos para oír que oiga!".
En la primera lectura comienza diciendo “ vanidad de vanidades, todo es vanidad! ¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol? Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre está quieta. La lectura nos quiere hacer recordar la fragilidad y la provisionalidad de todas las cosas visibles y pasajeras. Aquel quien solo se fija y busca las cosas visibles seguramente nunca buscará las duraderas y eternas. Nuestra vida no es solo trabajar, ser buenos haciendo algo, comer, trabajar para conseguir una casa, un carro, en fin. No olvides que debemos tener los pies en la tierra pero nuestro corazón esté elevado al cielo, allá donde no entra la polilla.
Me he encontrado con personas que al solo preocuparse y esforzarse por las cosas del mundo, al final se dan cuenta que eso no era lo más importante, ese trago del desengaño los hace encontrarse consigo mismos y desde la misericordia de Dios, Bendito desengaño! encuentran con la verdadera sabiduría que es Cristo y Él redefine nuestra vida; y es que el desengaño nos libra de las idolatrías. También podemos decir que el vacío del hombre sólo puede ser llenado por el amor de Dios. La paz que tanto buscas y quieres, solo la encuentras con Cristo. La alegría que permanece y no pequeños destellos solo te la da Cristo. Es tiempo para que empieces a anhelar y esforzarte por los bienes de arriba y cuando te pones en movimiento para lograrlo, descubrirás y dirás lo que dice hoy la lectura “ vanidad de vanidades, todo es vanidad!”.
Hoy el evangelio nos muestra que existen dos curiosidades, hay una curiosidad que te lleva a buscar la verdadera verdad, y hay otra curiosidad que es esteril como lo que le sucedió a Herodes. La curiosidad esteril nos lleva hasta donde llegamos a ver , claro está que cualquier tipo de curiosidad nos pone en movimiento. La curiosidad esteril llega a ser saciada, nos dice la lectura "Herodes, al ver a Jesús se alegró en gran manera, pues hacía mucho tiempo que quería verle por lo que había oído hablar de Él, y esperaba ver alguna señal que Él hiciera. Y le interrogó extensamente, pero Jesús nada le respondió. Los principales sacerdotes y los escribas también estaban allí, acusándolo de vehemencia. Entonces Herodes, con sus soldados, después de tratarle con desprecio y burlarse de Él, le vistió con un espléndido manto y le envió de nuevo a Pilato. Aquel mismo día Herodes y Pilato se hicieron amigos, pues antes habían estado enemistados el uno con el otro" (Lc 23,8-12). La curiosidad de Herodes al llevar a ser saciada termina despreciando al Mesías.
La curiosidad sana tiene tres claves, es aquella que tiene Fe, tiene humildad genuina y amor entrañable. Pidámosle al Buen Dios que nos dé la gracia de tener estas tres para ponernos en movimiento y así encontrar la sabiduría de Cristo que tanto necesitamos.
Mi Jesus, mi salvador, Tu eres la razon de mi vida!, que inmensa es tu sabiduría porque me haces descubrir que hay alegrías santas, tristezas santas, celo apostolico y curiosidad santa, pero también hay alegrías, tristezas, celo y curiosidad que no me llevan hacia ti sino que más bien me llevan al abismo de una vida en esterilidad. Hoy te pido que por intersección de la Virgen de Nuestra Señora de las Mercedes descubra las idolatrías que hay en mi vida, que te acoja a ti como mi amo y mi Señor desde la fe, que desde la humildad acepte el plan que tienes para mi y que tenga un amor tan grande por ti que me lleve a servirte desde la caridad, Amén.
Dios te bendiga,
¡¡¡Alabado sea Jesucristo por siempre sea alabado!!!
--
† Que la paz y el Amor del Señor permanezca en tu corazón como en el mio...
Sandra Yudy Zapata Escudero
Encuentranos en : www.catolicosregina.com
Siguenos en facebook https://facebook.com/orandoyviviendo/
Déjate iluminar para que puedas iluminar a otros con la Luz de Dios.
Déjate iluminar para que puedas iluminar a otros con la Luz de Dios. Primera lectura Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a ...
-
Jeremías 18,18-20 Dijeron: "Venid, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el orá...