viernes, 7 de junio de 2019

Santa Misa de hoy


Lectio Divina

EL DON DEL PADRE EN CRISTO
 
El Señor mandó bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, esto es, en la profesión de fe en el Creador, en el Hijo único y en el que es llamado Don.
Uno solo es el Creador de todo, ya que uno solo es Dios Padre, de quien procede todo; y uno solo el Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, por quien ha sido hecho todo; y uno solo el Espíritu, que a todos nos ha sido dado.
Todo, pues, se halla ordenado según la propia virtud y operación: un Poder del cual procede todo, un Hijo por quien existe todo, un Don que es garantía de nuestra esperanza consumada. Ninguna falta se halla en semejante perfección; dentro de ella, en el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, se halla lo infinito en lo eterno, la figura en la imagen, la fruición en el don.
Escuchemos las palabras del Señor en persona, que nos describe cuál es la acción específica del Espíritu en nosotros; dice, en efecto: Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora. Os conviene, por tanto, que yo me vaya, porque, si me voy, os enviaré al Defensor.
Y también: Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor, que esté siempre convosotros, el Espíritu de la verdad. Él os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí.
Esta pluralidad de afirmaciones tiene por objeto darnos una mayor comprensión, ya que en ellas se nos explica cuál sea la voluntad del que nos otorga su Don, y cuál la naturaleza de este mismo Don: pues, ya que la debilidad de nuestra razón nos hace incapaces de conocer al Padre y al Hijo y nos dificulta el creer en la encarnación de Dios, el Don que es el Espíritu Santo, con su luz, nos ayuda a penetrar en estas verdades.
Al recibirlo, pues, se nos da un conocimiento más profundo. Porque, del mismo modo que nuestro cuerpo natural, cuando se ve privado de los estímulos adecuados, permanence inactivo (por ejemplo, los ojos, privados de luz, los oídos, cuando falta el sonido, y el olfato, cuando no hay ningún olor, no ejercen su función propia, no por que dejen de existir por la falta de estímulo, sino porque necesitan este estímulo para actuar), así también nuestra alma, si no recibe por la fe el Don que es el Espíritu, tendrá ciertamente una naturaleza capaz de entender a Dios, pero le faltará la luz para llegar a ese
conocimiento. El Don de Cristo está todo entero a nuestra disposición y se halla en todas partes, pero se da a proporción del deseo y de los méritos de cada uno. Este Don está con nosotros hasta el fin del mundo; él es nuestro solaz en este tiempo de expectación.

Responsorio Cf. Jn 14, 1; 17, 9; 16, 7

R. Ya es tiempo de que yo vuelva al que me envió —dice el Señor—; no os entristezcáis ni dejéis que se aflija vuestro corazón; * ruego al Padre por vosotros para que él os cuide. Aleluya.
V. Si no me voy, el Abogado no vendrá a vosotros; pero, si me voy, os lo enviaré.
R. Ruego al Padre por vosotros para que él os cuide. Aleluya.

Oración

Oremos:
Oh Dios, que por la glorificación de tu Hijo Jesucristo y la venida del Espíritu Santo nos has abierto las puertas de tu reino, haz que la recepción de dones tan grandes nos mueva a dedicarnos con mayor empeño a tu servicio y a vivir con mayor plenitud las riquezas de nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.

jueves, 6 de junio de 2019

El cristiano debe dar testimonio con una vida coherente de quien cree, en Cristo!!!




Hechos 22,30;23,6-11
En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos. Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: "Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos." Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.) Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: "No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?" El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: "¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma."
Palabra de Dios


Salmo 15 " Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti "

Juan 17,20-26
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos."
Palabra de Dios
Te alabamos Señor


La primera lectura termina con la misión que es encomendada a Pablo cuando en la noche el Señor se le presentó y le dijo: "¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma.". Esta misión encomendada para Pablo también es tarea en nuestros días.

Cual es nuestra Misión como padres, hij@s, espos@s, ciudadanos, si decimos que somos cristianos, que creemos en Cristo, es dejar brillar la Luz de Cristo en cada cosa que hagamos.

Una de las cosas que los jóvenes nos critican a los adultos y ni culparlos es que no llevamos una vida coherente a veces. Cristo nos pide ser misericordiosos y nosotros somos misericordiosos de pronto con el vecino pero no lo practicamos con el hermano que tenemos, o con el hijo, o con algún familiar. Cristo nos pide perdonar, y nosotros sacamos un listado para justificar porque no ofrecemos el regalo del perdón. Cristo nos pide ser pacientes, y nosotros nos molesta cuando vemos que alguno no caminan al mismo ritmo de queremos que anden, Cristo nos pide no juzgar y somos los primeros criticones y chismosos.  Hay que ser coherentes con lo que pensamos, decimos y hacemos. Esa es la raíz porque algunos critican el cristianismo.

Cómo podemos ser coherentes? Para llegar a ser coherentes tenemos que adherirnos a Cristo porque Él mismo nos da su gracia para permanecer en Él y con El. Recordemos lo que nos decían nuestros padres, una naranja podrida daña otra naranja o dime con quién andas y te diré quien eres, esto para referirse que cuando permanecemos mucho tiempo cerca de alguien terminamos teniendo actitudes muy parecidas de la otra persona. Si estamos cerca de Cristo, Él por su gracia cambiará nuestra manera de pensar, de hablar, de sentir, de actuar y de amar. Esto también aplica a ciertas actividades que haces, por ejemplo, que es los que escuchas, que es lo que tu lees, que es lo que tu ves, cuales son los lugares que frecuentas, que haces en tu tiempo libre. Quieres tener una idea de una persona, dejala que hable y te podras dar una idea de quién es esa persona, porque de lo  que abunda tu corazón habla tu boca.  Si estas cerca de Cristo oleras a Cristo.

Así pues, la verdadera unidad en la fe no es fruto de solos esfuerzos humanos sino que ha de ser un camino donde se quitan obstáculos, y estos obstáculos que llenan de oración y del amor de Cristo. Por eso la unión es la victoria sobre el pecado porque el pecado lo que quiere es dividir y desintegrar ya que lo que busca es frustrar el plan de Dios.

Es por eso que en el evangelio vemos cómo Jesús le pide al Padre Dios la Unidad. Si nosotros estamos unidos en Cristo nada nos puede suceder porque El sale en nuestra defensa y además no tener a Cristo en tu corazon eso si que es perderlo todo. Jesús pide unidad en nosotros y nos muestra la meta que es poder llegar a cumplir la misión encomendada por El mismo. Y cómo podemos cumplir la meta encomendada ? por la invocación del Nombre de Dios , ese Nombre que está sobre todo nombre, ese Nombre ante el cual se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el abismo. El ser cristiano es dejar brillar la gloria y la fuerza que Jesús nos ha dado para tener impacto en los demás y poder dar razón de nuestra fe.

Mi amado Jesús, hoy me acerco a ti para pedir tu protección porque se que hay muchas luchas internas que aun tengo y necesito vencerlas en el Nombre de Dios. Dame la gracia de vivir en Ti y por Ti, de creer en Tu Palabra que da vida a mis huesos secos, que mis sueños y planes sean los mismos tuyos, glorificate en mi para que los demás vean tu rostro y tu corazón Señor. Fortaléceme en la perseverancia en seguir tus pasos y el fuego del Espíritu Santo para acercar más corazones hacia Ti. Regalame mucha humildad para dejarte brillar como tu lo hiciste, quien dio a conocer el rostro y el corazón amoroso de Dios, Amen.

Dios te bendiga,

Alabado sea Jesucristo!!!



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† Que la paz y el Amor del Señor permanezca en tu corazón como en el mio...
     Sandra Yudy Zapata Escudero

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Santa MIsa


Lectio Divina

SI NO ME VOY, NO VENDRÁ A VOSOTROS EL DEFENSOR
 
Ya se había llevado a cabo el plan salvífico de Dios en la tierra; pero convenía que nosotros llegáramos a ser partícipes de la naturaleza divina del Verbo, esto es, que abandonásemos nuestra vida anterior para transformarla y conformarla a un nuevo estilo de vida y de santidad. Esto sólo podía llevarse a efecto con la comunicación del Espíritu Santo.
Ahora bien, el tiempo más oportuno para la misión del Espíritu y su irrupción en nosotros fue aquel que siguió a la marcha de nuestro Salvador Jesucristo.
Pues mientras Cristo vivía corporalmente entre sus fieles, se les mostraba como el dispensador de todos sus bienes; pero cuando llegó la hora de regresar al Padre celestial, continuó presente entre sus fieles mediante su Espíritu, y habitando por la fe en nuestros corazones. De este modo, poseyéndole en nosotros, podríamos llamarle con confianza:
«Abba, Padre», y cultivar con ahínco todas las virtudes, y juntamente hacer frente con valentía invencible a las asechanzas del diablo y las persecuciones de los hombres, como quienes cuentan con la fuerza poderosa del Espíritu.
Este mismo Espíritu transforma y traslada a una nueva condición de vida a los fieles en que habita y tiene su morada. Esto puede ponerse fácilmente de manifiesto con testimonios tanto del antiguo como del nuevo Testamento.
Así el piadoso Samuel a Saúl: Te invadirá el Espíritu del Señor, y te convertirás en otro hombre. Y san Pablo: Nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor, que es Espíritu.
No es difícil percibir como transforma el Espíritu la imagen de aquéllos en los que habita: del amor a las cosas terrenas, el Espíritu nos conduce a la esperanza de las cosas del cielo; y de la cobardía y la timidez, a la valentía y generosa intrepidez de espíritu. Sin duda es así como encontramos a los discípulos, animados y fortalecidos por el Espíritu, de tal modo que no se dejaron vencer en absoluto por los ataques de los perseguidores, sino que se adhirieron con todas sus fuerzas al amor de Cristo.
Se trata exactamente de lo que había dicho el Salvador: Os conviene que yo me vaya al cielo. En ese tiempo, en efecto, descendería el Espíritu Santo.

Responsorio Jn 16, 7. 13

R. Si no me voy, el Abogado no vendrá a vosotros; pero, si me voy, os lo enviaré. * Y, cuando él venga, os conducirá a la verdad completa. Aleluya.
V. Porque no hablará por cuenta propia, sino que os dirá cuanto se le comunique y os anunciará las cosas futuras.
R. Y, cuando él venga, os conducirá a la verdad completa. Aleluya.

Oración

Oremos:
Que tu Espíritu, Señor, nos penetre con su fuerza, para que nuestro pensar te sea grato y nuestro obrar concuerde con tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.

miércoles, 5 de junio de 2019

El ser humano tiene luchas internas y externas, solo saldrá victorioso quién se acerca a Cristo!!!


Hechos 20,28-38
En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: "Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construirlos y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: "Hay más dicha en dar que en recibir.""
Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.
Palabra de Dios


Hoy nuevamente vemos a Pablo como abre su corazón a la comunidad de Efeso y especialmente a los presbíteros. Sus palabras están llenas de sentimiento y de caridad. El siente tristeza al partir porque Él mismo sabe que vendrán otros en Nombre de Dios y querrán deformar la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Como también  algunos de ellos traicionaran al mismo Cristo. Él les recuerda que durante tres años, de día y de noche, no ha cesado de aconsejar con lágrimas en sus ojos a cada uno en particular. Pero ha llegado el momento y él tiene que partir. Por eso se los encomienda a las manos de Dios  y por la gracia, tiene poder para construirlos y darles parte en la herencia de los santos. Uno después de escuchar estas palabras de Pablo y hasta podemos decir que bonito, que sentimiento, pero para algunos quizás se queda en eso solamente.

Cuando he tenido al oportunidad de dirigir grupos de oración de niñ@s o preparar a los niñ@s para la primera comunión y confirmación, personalmente he sentido ese sentimiento. Me da alegría de saber cómo los niños tienen claro la presencia de Dios en sus vidas, como está Cristo presente en la eucaristía y son conscientes de las reglas de amor de Dios. Sus corazones están dispuesto y deseoso en recibir a Cristo Eucaristía, la primera confesión y recibir el Espíritu Santo. Cuando esto se culmina con la celebración de los sacramentos, en mi hay sentimientos de alegría y además de tristeza porque lo que más deseo es que ellos sigan creciendo en su Fe y en la Iglesia Catolica. Estos pequeños son unas ovejas del rebaño de Dios, que en compañía de su padres y padrinos irán creciendo en su vida cristiana, que dependerá de ellos y de sus familias permanecer en Cristo. Por más que quisiera cuidarlos solo puedo orar por ellos,  porque Dios es quien es el dueño de cada corazón.

Un buen discípulo es aquel que sabe hasta dónde llega su tarea, por eso dice “ahora les encomiendo a Dios”. Ha sabido llegar, ha sabido servir; ha sabido orar, y ahora demuestra que sabe también partir. Su corazón no se apega a nada. Es generoso y es libre. Cómo es generoso, se da; como es libre, sabe irse, así como lo hizo Cristo.

Salmo 67 " Reyes de la tierra, cantad a Dios"

Juan 17,11b-19
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre Santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura.
Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad."
Palabra de Dios
Te alabamos Señor


El evangelio de hoy nuevamente vemos a Jesús orandole al Padre y pide que los cuide. El mensaje principal del evangelio es el verbo cuidar.

Lo que amamos o queremos lo cuidamos, verdad? . Es de ahí que hay que aprender a cuidar la fe que recibimos de nuestros padres, hay que cuidar los dones que el mismo Dios nos ha regalado, el alma, el cuerpo, la salud, hay que cuidar y saber valorar los sacramentos porque es el mismo Cristo que desde su misericordia se hace presente en ellos. Cuidar también es una acto de gratitud a Dios y a quienes nos hacen el bien. Cuidar supone conocer y valorar lo que somos y tenemos, y entender que si somos bendecidos por Dios también debemos ser bendición para otros. Cuidar no es simplemente conservar. Cuidar es lograr que cada uno y cada cosa alcance su meta; que sea lo que puede ser, lo que está llamado a ser. Es obstinarse en dar la oportunidad al que tal vez la necesita y no la ha tenido.

Mi amado Jesús, ya estamos en vísperas para la celebración de la fiesta de Pentecostés. Ayúdame a tener una mirada llena de fe, a esperar en ti con esperanza y reconocer que  todo lo que viene de ti es para el bien de mi alma. Gracias porque acoges mis súplicas y las llevas delante del Padre Celestial. Gracias porque me dejaste Tu Espíritu que habita en medio de nosotros quien nos recuerda el gran amor que tienes por mi. Gracias por abrir tu corazón y dejar ver lo que hay allí, agradezco ese gesto de Tu amor. Dame la gracia de dejar fluir Tu Espíritu en mis obras y que deje huellas de amor donde vaya, Amen.   

Dios te bendiga,

Alabados sea Jesucristo!!!


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† Que la paz y el Amor del Señor permanezca en tu corazón como en el mio...
     Sandra Yudy Zapata Escudero

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Santa Misa


Déjate iluminar para que puedas iluminar a otros con la Luz de Dios.

  Déjate iluminar para que puedas iluminar a otros con la Luz de Dios. Primera lectura Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a ...