jueves, 3 de octubre de 2019
miércoles, 2 de octubre de 2019
Cómo pueden influir los ángeles custodios en nosotros y cuales son los obstáculos para que no tengamos comunión con ellos?
Éxodo 23, 20-23
Así dice el Señor:
«Voy a enviarte un ángel por delante, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado.
Respétalo y obedécelo.
No te rebeles, porque lleva mi nombre y no perdonará tus rebeliones.
Si lo obedeces fielmente y haces lo que yo digo, tus enemigos serán mis enemigos, y tus adversarios serán mis adversarios.
Mi ángel irá por delante.»
Palabra de Dios
Salmo 90 " Que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos "
Mateo 18, 1-5.10
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. »
Palabra de Dios
Hoy nuestra Iglesia Católica celebra el dia de los Ángeles custodios o Ángeles de la guarda.
Es hermoso saber que Dios desde su misericordia nos envía los angeles de la guarda desde el momento que nacemos, ello nos cuidaran y nos llevarán en la hora de la muerte hacia el Padre Celestial.
En la primera lectura nos dice “ Voy a enviarte un ángel por delante, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado”. Vemos como Dios nos lo envía a cada uno de nosotros el ángel de la guarda con dos finalidades una es para que nos cuide y lo segundo para que nos lleve hacia El. Nosotros que debemos de hacer? la lectura nos lo dice “ Respétalo y obedécelo “. Hay que respetarlo porque es un ser espiritual que es puro y que viene de parte de Dios, como nos lo dice Santo Tomás de Aquino, doctor de la iglesia y llamado doctor angélico por su gran conocimiento sobre este tema. Dios los envía como dice en hoy en la Lectio Divina “ envías a los espíritus bienaventurados para que nos sirvan y nos ayuden, los constituyes nuestros guardianes, mandas que sean nuestros ayos “. Ósea en esta tierra no estamos solos, Dios nos cuida a través de nuestro Ángel de la Guarda. También otra misión que tiene nuestro ángel de la guarda es que podamos alcanzar la santidad. Cuando Dios nos invita a la santidad es porque si es posible ya que si le pidiéramos ayuda a nuestro ángel de la guarda podríamos alcanzar a vivir una vida en santidad. Por otra parte Dios nos hace una promesa y es que si le obedecemos y respetamos al ángel de la guarda “ tus enemigos serán mis enemigos, y tus adversarios serán mis adversarios. Mi ángel irá por delante”.
Pero…. cómo identificar si es un ángel que viene del cielo o es un ángel caído? Cómo podemos percibir a estos espíritus que no tienen cuerpo sino espíritu? ellos cómo pueden influir en nosotros? como ser obedientes a los santos ángeles? estas y otras preguntas nos pueden llegar a cuestionarnos sobre la existencia del ángel de la guarda. Voy a tratar de explicar cada pregunta.
Cómo identificar si es un ángel que viene del cielo o es un ángel caído?
Recordemos que El ángel de la Guarda siempre nos va a llevar hacia Dios. Uno de los signos o señales que percibe nuestro corazón es que si sentimos alegría, gozo, paz, esperanza, fe, armonia, perdon, todo lo bueno entonces estamos hacia el camino correcto que es hacia Dios. Pero si sentimos todo lo contrario soledad, tristeza, nerviosismo, incredulidad, miedo, angustia, ira, es porque nos estamos alejando de Dios, esto nos lo dice San Ignacio de Loyola en los ejercicios espirituales. Hay que pedirle al Espíritu de Dios que nos ayude hacer discernimiento de nuestros sentidos.
Cómo podemos percibir a estos espíritus que no tienen cuerpo sino espíritu? No podemos olvidar que los ángeles es la manifestación de la gloria y de la misericordia de Dios. La única manera de comunicarnos con ellos sabiendo que son seres espirituales es desde el amor. El amor a Dios y el amor a nuestros hermanos.
Hay tres pasos que nos ayudan a percibir las inspiraciones del Santo Espíritu de Dios estos son:
1 . Buscar la Gloria de Dios, cada cosa que hagamos buena que siempre sea para la Gloria de Dios, para agradar a Dios. Hacer la voluntad de Dios.
2. Desde el amor acoger continuamente a los hermanos, esta acogida cada día debe ser mayor el número de personas. En otras palabras un corazón grande para acoger a todos desde el amor. Cuando somos egoístas y centrados en nosotros mismos terminamos siendo torpes y obstaculizamos esta comunicación con estos seres angelicales.
3. Descubrir la presencia de Dios en nuestra vida cada dia. Hacer la meditación diaria o el examen de conciencia cada dia. Leer nuestra historia y lo que Dios ha hecho en nosotros, descubrir su presencia, su amor, su misericordia, ver el paso de Dios en nuestra vida, sobre todo después de haber invocado el Espíritu de Dios. Al pedirle a Senor que nos de inteligencia espiritual seremos más sensibles al paso de Dios en nuestra vida, reconoceriamos los bienaventurados ángeles de la guarda, nos dariamos cuenta cual es la voluntad de Dios, reconoceriamos el rostro de Cristo en la otra persona, esto y mucho más.
Si nosotros hiciéramos estos tres pasos entonces entraríamos en la comunión con los Santos ángeles así nos lo dice Santo Tomás de Aquino. Aunque no los podemos ver porque como dijimos antes ellos no son material sino seres espirituales si podemos sentir su presencia. Voy a dar un ejemplo para que comprendamos mejor. La presencia de una persona no solo es su presencia o figura física es algo que de algún modo afecta el ambiente. Por eso uno a veces dice que en ciertos lugares el ambiente está pesado o hay un buen ambiente. Cuando estamos en comunión con Dios poco a poco el corazón se va ejercitando y esto nos permite reconocer esa presencia. Esta comunión es algo difícil de describir pero que tiene que ver con un lenguaje del corazón. Entonces ya no es sólo la invocación para la ayuda sino más bien un diálogo de corazones. Es por eso que ellos sí influyen en nosotros porque nos hablan al corazón y nos invitan a la obediencia porque son seres puros que vienen del mismo Dios.
Dios te bendiga,
Alabado sea Jesucristo por siempre sea alabado!!!!
Oración al Angel de la Guarda:
Angel de la paz, Angel de la Guarda, a quien soy encomendado, mi defensor, mi vigilante centinela; gracias te doy, que me libraste de muchos daños del cuerpo y del alma. Gracias te doy, que estando durmiendo, me velaste, y despierto, me encaminaste; al oído, con santas inspiraciones me avisaste.
Perdóname, amigo mío, mensajero del cielo, consejero, protector y fiel guarda mía; muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial. En mis desobediencias, vilezas y descortesías, ayúdame y guárdame siempre de noche y de día. Amén.
Padrenuestro y Avemaría.
--
† Que la paz y el Amor del Señor permanezca en tu corazón como en el mio...
Sandra Yudy Zapata Escudero
Encuentranos en : www.catolicosregina.com
Siguenos en facebook https://facebook.com/orandoyviviendo/
Sandra Yudy Zapata Escudero
Encuentranos en : www.catolicosregina.com
Siguenos en facebook https://facebook.com/orandoyviviendo/
Lectio Divina
QUE TE GUARDEN EN TUS CAMINOS
A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Den gracias y digan entre los gentiles: «El Señor ha estado grande con ellos.» Señor, ¿qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de él? Porque te ocupas ciertamente de él, demuestras tu solicitud y tu interés para con él. Llegas hasta enviarle tu Hijo único, le infundes tu Espíritu, incluso le prometes la visión de tu rostro. Y, para que ninguno de los seres celestiales deje de tomar parte en esta solicitud por nosotros, envías a los espíritus bienaventurados para que nos sirvan y nos ayuden, los constituyes nuestros guardianes, mandas que sean nuestros ayos.
A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Estas palabras deben inspirarte una gran reverencia, deben infundirte una gran devoción y conferirte una gran confianza. Reverencia por la presencia de los ángeles, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia. Porque ellos están presentes junto a ti, y lo están para tu bien. Están presentes para protegerte, lo están en beneficio tuyo. Y, aunque lo están porque Dios les ha dado esta orden, no por ello debemos dejar de estarles agradecidos, pues que cumplen con tanto amor esta orden y nos ayudan en nuestras necesidades, que son tan grandes.
Seamos, pues, devotos y agradecidos a unos guardianes tan eximios; correspondamos a su amor, honrémoslos cuanto podamos y según debemos. Sin embargo, no olvidemos que todo nuestro amor y honor ha de tener por objeto a aquel de quien procede todo, tanto para ellos como para nosotros, gracias al cual podemos amar y honrar, ser amados y honrados.
En él, hermanos, amemos con verdadero afecto a sus ángeles, pensando que un día hemos de participar con ellos de la misma herencia y que, mientras llega este día, el Padre los ha puesto junto a nosotros, a manera de tutores y administradores. En efecto, ahora somos ya hijos de Dios, aunque ello no es aún visible, ya que, por ser todavía menores de edad, estamos bajo tutores y administradores, como si en nada nos distinguiéramos de los esclavos.
Por lo demás, aunque somos menores de edad y aunque nos queda por recorrer un camino tan largo y tan peligroso, nada debemos temer bajo la custodia de unos guardianes tan eximios. Ellos, los que nos guardan en nuestros caminos, no pueden ser vencidos ni engañados, y menos aún pueden engañarnos. Son fieles, son prudentes, son poderosos: ¿por qué espantarnos? Basta con que los sigamos, con que estemos unidos a ellos, y viviremos así a la sombra del Omnipotente.
RESPONSORIO Sal 90, 11-12. 10
R. A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos; * te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra.
V. No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda.
R. Te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra.
ORACIÓN.
OREMOS,
Dios, Padre misericordioso, que, en tu providencia inefable, te has dignado enviar, para nuestra guarda, a tus santos ángeles, concede a quienes te suplican ser siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén
martes, 1 de octubre de 2019
A veces somos como los globos hinchados por el orgullo y cualquier humillación nos hace estallar.
Zacarías 8,20-23
Así dice el Señor de los ejércitos: "Todavía vendrán pueblos y vecinos de ciudades populosas; los de una ciudad irán a los de otra y les dirán: "Vamos a aplacar al Señor." "Yo voy contigo a visitar al Señor de los ejércitos." Así vendrán pueblos numerosos y naciones poderosas a visitar al Señor de los ejércitos en Jerusalén y a aplacar al Señor. Así dice el Señor de los ejércitos: En aquellos días, diez hombres de cada lengua extranjera agarrarán a un judío por la orla del manto y le dirán: "Vamos con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros.""
Palabra de Dios
Salmo 86 " Dios está con nosotros"
Lucas 9,51-56
Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.
Palabra de Dios
En estos días hemos escuchado las primeras lecturas de Esdras, Ageo y ahora Zacarias donde nos narran como sufrio el pueblo judío a partir del destierro. En el año 587 a. C. Fueron llevados cautivos a Babilonia, por Nabucodonosor, que se sació humillando a Jerusalén y devastando el templo. Como sabemos, fue el acontecimiento más espantoso que pudiera imaginarse en el contexto de la solemne alianza que Dios había sellado con su pueblo. Aparentemente esto marcaba el final de todo. Mas quedó un "pequeño resto", que regresó a Palestina. Sin demasiado entusiasmo, y después de la pavorosa humillación de Babilonia, los judíos, ya habían perdido las esperanzas como para levantar ruinas.
Cuando uno lee estas lecturas podemos darnos cuenta que las mismas frustraciones, tristezas, sufrimientos que padeció el ser humano antes de la llegada de Cristo y luego de la llegada de Cristo continua. Hay un opresor que puede ser una persona, o una situación o hasta nosotros mismos. Si la opresión llega es por medio de una persona o por una situación que viene de afuera, ora por eso, y pidele a Dios que te ayude a encontrar la mejor decisión para resolver esa situacion que estas viviendo. Pero también nosotros podemos llegar a ser esclavos de nosotros mismos cuando vivimos en amargura, en el chisme, en la envidia, cuando tenemos un autoestima baja. Hoy El Señor nos dice que está con nosotros, que sufre con nosotros, que entiende nuestro dolor, que no perdamos la esperanza. Él nos dice que tengamos confianza porque es capaz de reconstruir la ruina de nuestra vida, de nuestro corazón. Como decía Santa Teresita del Niño Jesús con respecto a la confianza “ Mi alegría es cumplir siempre la Santa voluntad de mi Jesus, mi unico y solo amor . Así vivo sin miedo, amo e igual manera el día y la noche. “
Hoy el evangelio nos enseña que cuando no hay paz en el corazón no se puede comunicar la buena noticia porque el antitestimonio frena la evangelización.
Una de las cosas que siempre se tiene en la mira es aquellos líderes, las cabezas visibles de la iglesia, los evangelizadores de la Palabra. No podemos oiganme bien no podemos equivocarnos en nada porque si lo hacemos nos caen encima. Yo siempre he dicho, debemos orar unos por otros y especialmente por los sacerdotes, los religiosos, y los servidores de la Iglesia porque al ser las cabezas visibles de la iglesia pueden escandalizar a algunos. Además si fácilmente caemos en errores que no sea por causa del orgullo y de la soberbia.
La caridad interior nos lleva a la comunión y la caridad exterior nos lleva a la misión. Por eso debemos ser lentos para hablar y ágiles para escuchar. Algunos están tan llenos de soberbia, con solo verlos ya se les nota, en sus gestos, sus acciones, evitan ciertas personas y conversaciones. Pero cuando se sienten humillados entonces estallan. Hoy lo vemos con los discípulos de Jesús. Santiago y Juan se sienten humillados al no ser bien recibidos en Samaria y fue aquí que ellos le dicen a Jesús "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?". Fue por eso que Jesús los regañó, porque sabia muy bien cual era sus intenciones.
Claro que hay que pedir fuego que baje de cielo no para destruir sino para transformar los corazones, ese fuego de Pentecostés. Pidámosle al Buen Dios que el sacerdote tenga fuego en sus palabras, que invite a la conversión, al perdón, al amor. Que nuestras palabras sea para edificar y no para destruir, para dar ánimo y no para humillar.
Señor Jesús, hoy quiero que hagas una cirugía de corazón abierto para que remuevas y cambies todo aquello que me hace tanto daño y que también hace daño a los que amo. Dame la gracia de Tu paz que solo puedes darnos y la serenidad de aceptar mi realidad aunque sea muy dura. Dispongo mi corazón a Ti y haz lo que quieras con el, porque Tu fuego purifica mi corazón , ilumina mi mente y sana mi cuerpo y me muestras el camino y la búsqueda de los bienes del cielo, Amén.
Dios te bendiga,
Alabado sea Jesucristo por siempre sea alabado!!!!
--
† Que la paz y el Amor del Señor permanezca en tu corazón como en el mio...
Sandra Yudy Zapata Escudero
Encuentranos en : www.catolicosregina.com
Siguenos en facebook https://facebook.com/orandoyviviendo/
Sandra Yudy Zapata Escudero
Encuentranos en : www.catolicosregina.com
Siguenos en facebook https://facebook.com/orandoyviviendo/
Lectio Divina
De la Narración de la vida de santa Teresa del Niño Jesús, virgen, escrita por ella misma
(« Manuscrits autobiographiques», Lisieux 1957, 227-229)
EN El CORAZÓN DE LA IGLESIA, YO SERÉ El AMOR
Teniendo un deseo inmenso del martirio, acudí a las cartas de san Pablo, para tratar de hallar una respuesta. Mis ojos dieron casualmente con los capítulos doce y trece de la primera carta a los Corintios, y en el primero de ellos leí que no todos pueden ser al mismo tiempo apóstoles, profetas y doctores, que la Iglesia consta de diversos miembros y que el ojo no puede ser al mismo tiempo mano. Una respuesta bien clara, ciertamente, pero no suficiente para satisfacer mis deseos y darme la paz.
Continué leyendo sin desanimarme, y encontré esta consoladora exhortación: Aspirad a los dones más excelentes; yo quiero mostraros un camino todavía mucho mejor. El Apóstol, en efecto, hace notar cómo los mayores dones sin la caridad no son nada y cómo esta misma caridad es el mejor camino para llegar a Dios de un modo seguro. Por fin había hallado la tranquilidad.
Al contemplar el cuerpo místico de la Iglesia, no me había reconocido á mi misma en ninguno de los miembros que san Pablo enumera, sino que lo que yo deseaba era más bien verme en todos ellos. En la caridad descubrí el quicio de mi vocación. Entendí que la Iglesia tiene un cuerpo resultante de la unión de varios miembros, pero que en este cuerpo no falta el más necesario y noble de ellos: entendí que la Iglesia tiene un corazón y que este corazón está ardiendo en amor. Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno.
Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé:
«Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado.»
RESPONSORIO Cf. Sal 20,4; cf. Jb 31, 18; cf. Ef 3, 18; Sal 30, 20
R. Te adelantaste, Señor, a bendecirme con tu amor, el cual fue creciendo conmigo desde mi infancia; * y aun ahora no alcanzo a comprender la profundidad de tu amor.
V. ¡Qué bondad tan grande, Señor, reservas para tus fieles!
R. y aun ahora no alcanzo a comprender la profundidad de tu amor.
ORACIÓN.
OREMOS,
Dios y Padre nuestro, que abres las puertas de tu reino a los pequeños y a los humildes, haz que sigamos confiadamente el camino de sencillez que siguió santa Teresa del Niño Jesús, para que, por su intercesión, también nosotros lleguemos a descubrir aquella gloria que permanece escondida a los sabios y a los prudentes según el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén
(« Manuscrits autobiographiques», Lisieux 1957, 227-229)
EN El CORAZÓN DE LA IGLESIA, YO SERÉ El AMOR
Teniendo un deseo inmenso del martirio, acudí a las cartas de san Pablo, para tratar de hallar una respuesta. Mis ojos dieron casualmente con los capítulos doce y trece de la primera carta a los Corintios, y en el primero de ellos leí que no todos pueden ser al mismo tiempo apóstoles, profetas y doctores, que la Iglesia consta de diversos miembros y que el ojo no puede ser al mismo tiempo mano. Una respuesta bien clara, ciertamente, pero no suficiente para satisfacer mis deseos y darme la paz.
Continué leyendo sin desanimarme, y encontré esta consoladora exhortación: Aspirad a los dones más excelentes; yo quiero mostraros un camino todavía mucho mejor. El Apóstol, en efecto, hace notar cómo los mayores dones sin la caridad no son nada y cómo esta misma caridad es el mejor camino para llegar a Dios de un modo seguro. Por fin había hallado la tranquilidad.
Al contemplar el cuerpo místico de la Iglesia, no me había reconocido á mi misma en ninguno de los miembros que san Pablo enumera, sino que lo que yo deseaba era más bien verme en todos ellos. En la caridad descubrí el quicio de mi vocación. Entendí que la Iglesia tiene un cuerpo resultante de la unión de varios miembros, pero que en este cuerpo no falta el más necesario y noble de ellos: entendí que la Iglesia tiene un corazón y que este corazón está ardiendo en amor. Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno.
Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé:
«Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado.»
RESPONSORIO Cf. Sal 20,4; cf. Jb 31, 18; cf. Ef 3, 18; Sal 30, 20
R. Te adelantaste, Señor, a bendecirme con tu amor, el cual fue creciendo conmigo desde mi infancia; * y aun ahora no alcanzo a comprender la profundidad de tu amor.
V. ¡Qué bondad tan grande, Señor, reservas para tus fieles!
R. y aun ahora no alcanzo a comprender la profundidad de tu amor.
ORACIÓN.
OREMOS,
Dios y Padre nuestro, que abres las puertas de tu reino a los pequeños y a los humildes, haz que sigamos confiadamente el camino de sencillez que siguió santa Teresa del Niño Jesús, para que, por su intercesión, también nosotros lleguemos a descubrir aquella gloria que permanece escondida a los sabios y a los prudentes según el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Déjate iluminar para que puedas iluminar a otros con la Luz de Dios.
Déjate iluminar para que puedas iluminar a otros con la Luz de Dios. Primera lectura Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a ...
-
Jeremías 18,18-20 Dijeron: "Venid, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el orá...