jueves, 6 de febrero de 2020

Te has dado cuenta lo que es realmente importante en tu vida ?


1 Reyes 2,1-4.10-12
Estando ya próximo a morir, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: "Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todas tus empresas, dondequiera que vayas; para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: "Si tus hijos saben comportase, caminando sinceramente en mi presencia, con todo el corazón y con toda el alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel.""
David fue a reunirse con sus antepasados y lo enterraron en la Ciudad de David. Reinó en Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Salomón le sucedió en el trono, y su reino se consolidó.
Palabra de Dios


1Crónicas 29,10-12 " Tú eres Señor del universo "

Marcos 6,7-13
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: "Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa." Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
Palabra del Señor.


Hoy la reflexión la quiero hacer es de la primera lectura.  David ya está a punto de morir y le da estas recomendaciones a su hijo Salomón.  "Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todas tus empresas, dondequiera que vayas “.

Nosotros como padres de familia nos gastamos la vida para dejar algo a nuestros hijos, una vivienda, el estudio, una solidez económica, en fin. Pero en el testamento para tu familia le has dado lo más importante como es de poner a Dios en el primer lugar? .
Claro es importante dejarles a nuestros seres queridos una solidez económica, que hayan terminado algún estudio, que se puedan defender en la vida, pero algunos ponen todos sus esfuerzos solo en estas cosas olvidándose lo que sí es importante, valioso y necesario como es tener fortaleza espiritual más cuando te llega una quiebra económica, una enfermedad, una vejez, un fracaso sentimental.
David le da estas recomendaciones a su hijo en el lecho de su muerte porque ya el desde su experiencia reconoce que si Dios está en su vida, Él es el número uno en su vida, si estas unido y pegado a Él, todo lo demas vendra por añadidura. Recordemos que en días pasados decía que el corazón de David  no está puesto en las cosas de la tierra, y aunque podía desearlas, en realidad su corazón no está apegado al poder ni al dinero y ni siquiera al placer. David descubre en su propia vida el amor de Dios, la presencia de Dios, la misericordia de Dios. Es por eso que David le quiere dar estas recomendaciones a su hijo amado Salomón.

 ¡Ánimo, sé un hombre! , significa que no todos los días serán soleados, pero por ello no significa que te sientas triste y abatido. Cuando te sientas asi, acuerdate el amor de Dios que está sobre ti.

Guarda las consignas del Señor, tu Dios, guardarlas en tu corazón, recuerda todo el amor que Él tiene por ti que ni siquiera tu pecado te va separar de Él.

Caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la ley de Moisés, No es en nuestras fuerzas sino por la gracia de Dios podremos caminar con El. Sus mandamientos son sabios y Él nos lo da porque desea vernos felices.

Si caminamos con el Señor, tendremos éxito en todas tus empresas, dondequiera que vayas; Dios potencializa tus dones, tus talentos, El mismo te creo y sabe hasta dónde puedes llegar.

Amado Jesús, El rey David me enseña que el verdadero bien del hombre es encontrarse contigo. Tu eres quien le da significado a mi vida, En Ti encuentro el verdadero y sincero amor, que por más difícil que sea este peregrinar solo necesito tu gracia para llegar a la meta. Solo es tener un corazón confiado y dispuesto a ponerse en marcha hacia ti, y al estar unido contigo encontraré la Victoria, Amen.

Dios te bendiga,

Alabado sea Jesucristo por siempre sea alabado!!!


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† Que la paz y el Amor del Señor permanezca en tu corazón como en el mio...
     Sandra Yudy Zapata Escudero

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Santa MIsa


SERÉIS MIS TESTIGOS

Una vez crucificados, era admirable ver la constancia de todos, a la que los exhortaban, ora el padre Pasio, ora el padre Rodríguez. El padre comisario estaba como inmóvil, con los ojos fijos en el cielo. El hermano Martín cantaba salmos en acción de gracias a la bondad divina, intercalando el versículo: En tus manos, Señor. También el hermano Francisco Blanco daba gracias a Dios con voz inteligible. El hermano Gonzalo rezaba en voz alta el padrenuestro y el avemaría.

Pablo Miki, nuestro hermano, viéndose colocado en el púlpito más honorable de los que hasta entonces había ocupado, empezó por manifestar francamente a los presentes que él era japonés, que pertenecía a la Compañía de Jesús, que moría por haber predicado el Evangelio y que daba gracias a Dios por un beneficio tan insigne; a continuación añadió estas palabras:

«Llegado a este momento crucial de mi existencia, no creo que haya nadie entre vosotros que piense que pretendo disimular la verdad. Os declaro, pues, que el único camino que lleva a la salvación es el que siguen los cristianos. Y, como este camino me enseña a perdonar a los enemigos y a todos los que me han ofendido, perdono de buen grado al rey y a todos los que han contribuido a mi muerte, y les pido que quieran recibir la iniciación cristiana del bautismo.»

Luego, vueltos los ojos a sus compañeros, comenzó a darles ánimo en aquella lucha decisiva; en el rostro de todos se veía una alegría especial, sobre todo en el de Luis; éste, al gritarle otro cristiano que pronto estaría en el paraíso, atrajo hacia sí las miradas de todos por el gesto lleno de gozo que hizo con los dedos y con todo su cuerpo. Antonio, que estaba al lado de Luis, con los ojos fijos en el cielo, después de haber invocado el santísimo nombre de Jesús y de María, se puso a cantar el salmo: Alabad, siervos del Señor, que había aprendido en la catequesis de Nagasaki, ya que en ella se enseña a los niños algunos salmos. Otros, finalmente, iban repitiendo con rostro sereno:

«¡Jesús, María!.»

Algunos también exhortaban a los presentes a una vida digna de cristianos; con estas y otras semejantes acciones demostraban su pronta disposición ante la muerte. Entonces los cuatro verdugos empezaron a sacar lanzas de las fundas que acostumbraban usar los japoneses; ante aquel horrendo espectáculo todos los fieles se pusieron a gritar:

«¡Jesús, María!.»

Y, lo que es más, prorrumpieron en unos lamentos capaces de llegar hasta el mismo cielo. Los verdugos asestaron a cada uno de los crucificados una o dos lanzadas con lo que, en un momento, pusieron fin a sus vidas.

RESPONSORIO    Cf. Ga 6, 14; Flp 1, 29

R. Líbrenos Dios de gloriarnos si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en quien está nuestra salvación, vida y resurrección; * por él hemos sido salvados y liberados.
V. Dios os ha dado la gracia de creer en Jesucristo y aun de padecer por él.
R. Por él hemos sido salvados y liberados.

ORACIÓN.

OREMOS,
Señor Dios, fortaleza de los mártires, que quisiste que san Pablo Miki y sus compañeros alcanzaran la vida eterna, muriendo en cruz por confesar la fe verdadera, concédenos, por su intercesión, proclamar con valentía nuestra fe hasta derramar por ella, si es preciso, nuestra propia sangre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

miércoles, 5 de febrero de 2020

El que se apoya en sí mismo termina no apoyándose en Dios.


2 Samuel 24,2.9-17
En aquellos días, el rey David ordenó a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: "Id por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo." Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil. Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: "He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura."
Antes que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la palabra del Señor: "Vete a decir a David: "Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno, y yo lo ejecutaré."" Gad se presentó a David y le notificó: "¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres días de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?" David contestó: "¡Estoy en un gran apuro! Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres."
Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil hombres del pueblo. El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla. Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: "¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mí y sobre mi familia." El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: "¡Basta! ¡Detén tu mano!".
Palabra de Dios


Salmo 31 " Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado"

Marcos 6,1-6
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: "¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?" Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: "No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa." No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.
Palabra del Señor


Hoy en la primera lectura nos trae al rey David, definitivamente de este hombre tan santo si que aprendemos bastante cada vez. En cada etapa de su vida vemos una y otra vez sus aciertos y desaciertos; su actuar desde una manera conforme a la voluntad de Dios y otras veces no tanto. Todas estas situaciones de David sí que se hace más cercano a nuestra propia vida, porque nadie puede decir que siempre a caminado derecho en esta vida con el Señor. 

El libro de Samuel vemos cómo David le ordena a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: "Id por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo." . Con este gesto David quería saber con cuantos contaba probablemente para ir a ganar más batallas, o tal vez para mostrar su poderío y la fuerza de sus soldados. Realmente el pecado de David no fue el censo,  saber cuanto tenia o con qué recurso humano podía contar; el pecado de David fue la intención que había en su corazón. David en ese momento tenía un corazón arrogante. Fue allí cuando a él le remuerde la conciencia y dijo al Señor: "He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura.".

Algunos nos puede suceder que caemos en ese error. Pensamos que somos buenos por la gestión que hacemos, o el sacerdote por alcanzar muchos corazones convertidos, o cuando somos exitosos en nuestra vida profesional y social tenemos la tentación de acreditar nuestro yo, nuestro ego. En el fondo es nuestra arrogancia que sale a flor de piel. Todo éxito, logro y reconocimiento es gracias a Dios, porque es El quien esta haciendo la obra, no le quitemos la Gloria a Dios. Algunos predicadores, sacerdotes, religiosos y laicos caemos en este error. Si una obra se mantiene en pie es por la gracia de Dios no es por nuestra gestión. Dios te confía una tarea y si aceptas hacerlo, Él mismo te ayuda para que lo logres.

El censo le daría a conocer a David cuántos soldados tenía, con que contaba y Dios lo puso a contar, lo puso a contar no los vivos sino los muertos por causa de la plaga. David quiso apoyarse en sus fuerzas y al desconfiar de Dios, se apartó y esto trajo muerte a su pueblo. A David se le olvido que todas las victorias logradas para su pueblo eran gracias a Dios. Su  confianza estaba con el Señor y su corazón al estar con el Señor trae bendición a sus obras. Cuando el hombre pretende afianzarse en su realeza, El Señor le muestra que es Él el rey. No permitamos que la arrogancia invada nuestro corazón porque eso nos hace retirar de la confianza en Dios. David con esta lección se aferrara más a Dios por medio de la fe y por medio de la fe logra victorias cada vez más espléndidas para en Nombre de Dios.

Señor Jesús, perdóname por las veces que utilizo mis talentos y dones para vanagloriarme, para acreditar mi persona, mi yo y alimentar mi ego. No permitas que mis actitudes necias ahoguen o quiten la gloria de Dios. No permitas que la arrogancia invada mi corazón  porque eso me hace alejar la confianza en ti y apoyarme en mis propias fuerzas. Examina mis sentimientos que hay en mi corazón, porque las victorias se logran solo cuando me aferro mas a ti y mi confianza esta solo puesta en ti, Amen.  

Dios te bendiga,

Alabado sea Jesucristo por siempre sea alabado!!!!

Santa Misa de hoy


DE LOS OPÚSCULOS DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

Los hermanos que van entre sarracenos y otros infieles pueden tratar con ellos Espiritualmente de dos maneras. La primera: que no muevan contiendas ni discusiones, mas sean sujetos a toda humana creatura por Dios y confiesen siempre que son cristianos. La segunda: que, cuando vieren ser voluntad de Dios, anuncien su palabra, para que crean en Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, creador de todas las cosas, y en el Redentor y Salvador del mundo, Hijo del Padre eterno, y para que se bauticen y hagan cristianos; porque el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Estas y otras cosas que fueren de la voluntad del Señor puedan decir a los infieles, porque dice el Señor en el Evangelio: A todo aquel que me reconozca ante los hombres lo reconoceré yo también ante mi Padre que está en los cielos. Y de aquel que se avergüence de mí y de mi doctrina se avergonzará el Hijo del hombre, cuando venga revestido de su gloria, de la del Padre y de la gloria de los santos ángeles.

Y todos los hermanos, dondequiera que estuvieren, acuérdense que hicieron entrega de sí mismos y dejaron sus cuerpos a nuestro Señor Jesucristo, porque dice el Señor: Quien pierda su vida por amor a mí la salvará. Dichosos los que padecen persecución por razón del bien, porque de ellos es el reino de Dios. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra. Dichosos seréis cuando los hombres os aborrezcan y os insulten y proscriban.y persigan vuestro nombre como infame y propalen contra vosotros toda clase de calumnias por mi causa. Alegraos entonces y saltad de gozo, porque grande será en los cielos vuestra recompensa. A vosotros, amigos míos, os doyeste consejo: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero después de esto ya no pueden hacer otra cosa. No os alarméis, pues, siendo constantes, salvaréis vuestras vidas. Y el que persevere hasta el fin se salvará.

RESPONSORIO

R. Caí en tristeza y angustia * e invoqué el nombre del Señor.
V. Torre fortísima es el nombre del Señor, en él esperé y fui socorrido.
R. E invoqué el nombre del Señor.

ORACIÓN.

OREMOS,
Dios nuestro, que te dignaste aceptar la sangre de san Felipe de Jesús como una primicia de la fe de nuestro pueblo, concédenos, por su intercesión, madurar en esa misma fe, para que demos testimonio de ella no sólo con las palabras, sino sobre todo con los actos de nuestra vida diaria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

martes, 4 de febrero de 2020

El rey David que nos enseña para nuestra vida?




2 Samuel 18,9-10.14b.24-25a.30-19,3
En aquellos días, Absalón fue a dar en un destacamento de David. Iba montado en un mulo, y, al meterse el mulo bajo el ramaje de una encina copuda, se le enganchó a Absalón la cabeza en la encina y quedó colgando entre el cielo y la tierra, mientras el mulo que cabalgaba se le escapó. Lo vio uno y avisó a Joab: "¡Acabo de ver a Absalón colgado de una encina!" Agarró Joab tres venablos y se los clavó en el corazón a Absalón.
David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela subió al mirador, encima de la puerta, sobre la muralla, levantó la vista y miró: un hombre venía corriendo solo. El centinela gritó y avisó al rey. El rey dijo: "Retírate y espera ahí." Se retiró y esperó allí. Y en aquel momento llegó el etíope y dijo: "¡Albricias, majestad! ¡El Señor te ha hecho hoy justicia de los que se habían rebelado contra ti!" El rey le preguntó: "¿Está bien mi hijo Absalón?" Respondió el etíope: "¡Acaben como él los enemigos de vuestra majestad y cuantos se rebelen contra ti!" Entonces el rey se estremeció, subió al mirador de encima de la puerta y se echó a llorar, diciendo mientras subía: "¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Ojalá hubiera muerto yo en vez de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!"
A Joab le avisaron: "El rey está llorando y lamentándose por Absalón." Así la victoria de aquel día fue duelo para el ejército, porque los soldados oyeron decir que el rey estaba afligido a causa de su hijo. Y el ejército entró aquel día en la ciudad a escondidas, como se esconden los soldados abochornados cuando han huido del combate.
Palabra de Dios


Salmo 85 " Inclina tu oído, Señor, escúchame"
Marcos 5,21-43
En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: "Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva." Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba.
Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: "¿Quién me ha tocado el manto?" Los discípulos le contestaron: "Ves como te apretuja la gente y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"" Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: "Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud."
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: "Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?" Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: "No temas; basta que tengas fe." No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: "¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida." Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: "Talitha qumi" (que significa: "Contigo hablo, niña, levántate"). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor


Una de las tantas historias que me gusta de la Biblia es la del rey David porque a pesar de todo lo que le sucede, de sus aciertos y desaciertos siempre busca el amor de Dios. Puede sonar algo irónico cuando digo que hasta en sus desaciertos busca al Señor y es que él  descubre que cuando se equivoca sale en busca del Señor y se arrepiente.

Recordemos rápidamente algunas actitudes de David. David le perdona la vida al rey Saúl, porque este se había convertido en su peor e injusto enemigo y lo queria matar. También otra actitud que llama la atención es cuando el rey Saúl muere junto con su hijo Jonatán, Jonatán muy amigo de David, David lamenta de corazón la muerte no sólo de su amigo sino la del rey; porque el rey era el ungido del Señor. Aquí hay una primera enseñanza y es que David no se dejó enceguecer de la ira por las injusticias que caen sobre él, más bien mantuvo la mirada y su corazón puesto en Dios.

Hoy en la lectura encontramos un caso semejante,  Absalón, hijo de David, era el primogénito y según las costumbres el era quien heredaría el reinado de David. Pero David no quería eso, David quiere romper con esa costumbre y quiere que su sucesor sea Salomón, el hijo de Betsabé. Recuerda que Betsabé fue aquella mujer que David se enamoró, esta relación comenzó de una manera muy oscura como es el adulterio porque ella era una mujer casada. Para David esta mujer no solo la deseo sino que realmente la amo y el hijo de ese amor fue Salomón; porque el hijo que nació del adulterio murió.  David tuvo con Betsabé otro hijo que se llamó Salomón. El nombre de Salomón habla de paz y del perdon, perdon que el mismo David experimentó con Dios le había dado.  Es por eso que Salomón era el hijo predilecto de David.
Absalon enceguecido por la codicia del trono y del poder le declara guerra a su propio padre. Absalon al saber que David quería darle su reino a Salomón, se llena de celos, de envidia y por eso se va en contra de su padre David.  Llega la noticia a David de que Absalón, su hijo ha sido abatido, y todos esperan que el rey se alegre, pero muy al contrario, estalla en llanto y duelo.

Qué podemos aprender de las actitudes de David? Su corazón no está puesto en las cosas de la tierra, y aunque puede desearlas, en realidad su corazón no está apegado al poder ni al dinero y ni siquiera al placer. Puede parecer contradictorio porque en dia pasados vimos como David envia a matar a Urías el esposo de Betsabé para quedarse con ella. David ha cometido fallas, claro que sí, pero lo que le hace feliz a David es la obra de Dios, su unción, su reinado, la hermosura de su casa, el esplendor de sus victorias. David no le hace feliz que su enemigo Saúl hubiera muerto, o que su propio hijo que también tenía una guerra casada con él hubiera muerto.  A David lo mueve sentimientos más profundos, el sentimiento hacia Saúl es porque Saúl era el ungido de Dios, y el sentimiento hacia Absalón es porque es su hijo. Ambos enemigos a muerte pero David fue capaz de levantar o encontrar razones más altas. Sus razones no se basan en la seguridad, o de conveniencia, o razones de estrategia; David sabe darle razones al corazón, sus razones al amor. Es por eso que la muerte del rey Saúl como también la muerte de Absalón no es buena noticia para David.

Hoy el evangelio Jesús nos invita a levantarnos y es el mismo mensaje de la primera lectura. Hay que levantar no solo nuestra mirada sino también encontrar razones al corazón para actuar a la manera de David quien no se encegueció por el mal recibido, sino que más bien mantuvo la mirada y su corazón puesto en Dios.

Señor Jesús, como es de difícil descubrir en mi hermano tu presencia. Así como me has creado y habitas en mi, tu me enseñas que en mis hermanos también estas tu. Dame la gracia de ser movido por sentimientos más profundos y sinceros para lograr levantar y encontrar razones más altas de lo que humanamente puedo ver.  No permitas que el enojo, el dolor; la tristeza y el orgullo opaque la obra maravillosa que estas haciendo en mi y en mi hermano, porque no es en nuestras fuerzas sino por la gracia del Espíritu de Dios.  Amen.

Dios te bendiga,

Alabado sea Jesucristo por siempre sea Alabado!!!


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     Sandra Yudy Zapata Escudero

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Déjate iluminar para que puedas iluminar a otros con la Luz de Dios.

  Déjate iluminar para que puedas iluminar a otros con la Luz de Dios. Primera lectura Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a ...